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Industria en coma

La actual crisis económica, unida a las decisiones en los recortes del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y al descenso progresivo que los cines están experimentando en la asistencia de público, han provocado que la industria audiovisual en España se encuentre en un estado catatónico: la de televisión y la de cine.

La subvenciones públicas a desarrollo de guión de largometraje y a la producción de cortometrajes han desaparecido. El dinero destinado a producir largometrajes se ha reducido al mínimo y el recorte en los presupuestos de TVE, junto con la decisión de repercutir el grueso de ese tijeretazo en la producción de ficción nos metieron en la UCI. No sólo la gravedad de esas determinaciones en sí, sino también el efecto dominó que provocó en la cadenas de televisión privadas, con Mediaset emitiendo un comunicado en el que iba a optar más por otro tipo de programas que por la ficción y Antena 3 reduciendo su presupuesto a la mitad. Y el remate ha sido la subida del IVA del cine del 8% al 21% en una medida sin precendentes, que nos tiene al borde de la muerte.

Resultado: no hay apenas trabajo. Numerosos profesionales con mucha o poca experiencia están en paro. Los del cine se unen a los que ya estaba en televisión con lo cual la competencia es mayor ¿Qué hacer? Existen varias opciones: reinventarse y cambiar de profesión, exprimirse para pensar proyectos baratos que las cadenas puedan aceptar en la nueva situación, sembrar ideas para cuando la economía esté mejor (parece que va para largo) o directamente emigrar a países emergentes de habla hispana.

Desde luego, la opción no válida es quedarse parado, inmóvil, mirando cada día a qué escalón asciende la prima de riesgo.

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Inside Job + Margin Call

A finales de 2007 y principios de 2008 hice un parón en mi carrera de guionista para participar como periodista en la puesta a punto y el arranque de Soitu.es. Allí conocí a la periodista Ana Cañil (@anarcanil), que ya tenía tras sí una dilatada carrera en prensa en el campo de la Economía. Por entonces, mi interés en la sección de Economía de un periódico era bastante limitado. Ana Cañil comenzó a decirnos a varios redactores que, si no nos gustaba la Economía, nos tendríamos que preparar porque en poco tiempo íbamos a tener que ponernos al día en terminos económicos a marchas forzadas obligados por las circunstancias.No le faltaba razón. Pocos meses después se desataba en el mundo la mayor crisis económica desde 1929, una situación que está afectando muy especialmente a España. Y, aunque todavía me falta mucho, me he puesto las pilas.

En este tiempo los profanos nos hemos visto sin quererlo familiarizados con términos económicos que pueblan los titulares de los medios como “prima de riesgo”, “techo de déficit”, “agencias de calificación”, “venta de deuda”, “hipotecas basura”, etc… Todo esto nos sonaba a chino hace poco.

En los últimos dos años se han estrenado dos películas fundamentales para entender la verdad de lo que está pasando, largometrajes que he podido visionar en los últimos días. Una de ellas es el documental ‘Inside Job’, en el que el debutante Charles Ferguson disecciona los motivos que llevaron al crack y desnuda casi hasta la autoinculpación a los culpables, los grandes hombres de los poderes fácticos financieros. La segunda es una película de ficción, ‘Margin Call’, dirigida por otro debutante: JC Chandor. Narra el momento en que una hipotética empresa de inversiones bursátiles descubre o asume que lo que ha vendido durante años es humo y decide dejar el barco antes de que se hunda. Cada uno que la vea, que interprete en qué empresa se basó Chandor.

Llama la atención que las dos mejores películas sobre la crisis económica hayan sido ideadas, escritas y dirigidas por dos cineastas debutantes. ¿Es que los consagrados no están interesados en el tema? ¿O es que no les interesa interesarse?

Ambas películas dejan de manifiesto varios conceptos, como, por ejemplo, la hipocresía y el cinismo de los grandes actores financieros de la crisis. Muchos no quisieron reconocer lo que estaba a punto de pasar y cuando no tuvieron más remedio que reconocerlo, decidieron escurrir el bulto y salvarse de la quema. Es decir, siguieron llenándose los bolsillos sin ningún escrúpulo a costa de la ruina de la mayoría. Otra idea que trasmiten es que nadie se hace asquerosamente rico trabajando honradamente y que, para conseguirlo, hace falta ser un verdadero hijo de puta. Dentro de los que trabajan en eso, los hay con más o menos escrúpulos o cargos de conciencia, pero, al final, todos se venden al poder del dinero, aún sabiendo que lo que hacen es moralmente reprobable. Dejan claros que existen dos tipos de personas: la gente real y ellos.

El becario de la empresa de ‘Margin Call’ gana 250.000 dólares al año. El jefe supremo, hizo el último año 86 millones de dólares. Uno de los jefes se gasta en un año 76.500 dólares en putas. Y el becario está especialmente obsesionado con cuánto gana cada uno de los jefes, dejando bastante claro cuál es su objetivo en la vida.

Dijeron que iba a refundar el capitalismo, que el sistema estaba obsoleto y tres años y medio después, seguimos con los mismos fundamentos, con una economía cada vez más desregulada y liberal, que acrecienta las diferencias entre los pocos que tienen mucho y los muchos que se han quedado con poco. Ambas películas dejan claro que los que nos metieron ni han dejado ni van a dejar de seguir haciéndose cada vez más asquerosamente ricos.

Recomiendo para estar al tanto de la actualidad política y económica de España el blog que coescriben Ana Cañil y Pilar Portero (@pilarportero): Tudosis.es