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Otro periodismo deportivo es posible

La prensa deportiva española, a la que sin sonrojarnos podemos llamar prensa futbolera española, vive del rumor, de la declaración polémica, de la inmediatez y, por qué no decirlo, del comentario de bar, casi siempre machista, barriobajero, mal escrito y, sobre todo sin profundidad. En este grupo, por supuesto, estarían a la cabeza los diarios deportivos, pero, en menos medida, también podríamos incluir las secciones deportivas de los diarios generalistas. Dos grupos de aficionados al fútbol, periodistas y, sobre todo, amigos han decidido en el último año que se puede abordar el periodismo futbolero desde otro punto de vista más reposado, analítico, profundo… bien escrito. En definitiva, abordar el fútbol desde un nivel más elevado, para aquellos que huyan de los tertulianos gritones, los titulares facilones y los ataques al diccionario. Esos valientes han creados proyectos, Panenka y Líbero, que parecen haber tenido buena acogida por cierto tipo de público.

Proyecto Panenka

Proyecto Panenka

Panenka, un proyecto iniciado por Aitor Lagunas y entre cuyas firmas llama la atención la de Axel Torres, experto en futbol internacional en Radio Marca y comentarista de Gol T. Han basado, desde mi punto de vista acertadamente, su fuerza en reportajes poco trillados, bien escritos, documentados con numerosas fuentes y con un componente estrictamente periodístico. Además, tienen muchas vocación internacional, especialmente anglosajona.

Revista Líbero

Revista Líbero

Por otro lado, Líbero, que se vende como una revista de fútbol y literatura, busca captar a los futboleros más culturetas, pues defienden que la cultura y el fútbol, contrariamente a lo que intelectuales no futboleros piensan, no tienen por qué estar reñidos. Ellos han apostado más por la opinión y las firmas. La dirigen Diego Barcala y Óscar Abou-Kassem, ex de Público y entre sus colaboradores en el número 1, el único publicado hasta el momento, cuentan con Antoni Daimiel, Manuel Jabois, Joaquín Estefanía, Quim Gutiérrez, Enric González o Julio Maldonado ‘Maldini’. Basan sus textos más en la paja mental y en la opinión, que en lo periodístico. Como podía ser de otra manera al hablar de fútbol y literatura, la portada es Jorge Valdano, que en las páginas interiores lleva a cabo un encuentro con el poeta Benjamín Prado.

Desde mi punto de vista, prefiero más el modelo Panenka que el modelo Líbero, aunque ambas apuestas me parecen atractivas. Ojalá surjan más opciones de este tipo para poder comparar.

Guionistas futbolistas

Existe un tópico, quiero decir, muchos tópicos sobre los guionistas. Que todos llevan barba y gafas de pasta. Que se concentran fumando sin parar y que a veces tienen el whisky on the rocks al lado del portatil para poder inspirarse. Que son snobs, elitistas pese a que la mayoría de las veces no llegan a fin de mes por su inestabilidad laboral, y odian todo aquello relacionado con lo vulgar, como por ejemplo, los deportes, y muy especialmente el fútbol. Bien, en este caso y en cuanto a una veintena de personas del gremio que conozco es radicalmente incierto. Al menos, una vez a la semana. Eso sí, ser guionista y ser un crack jugando al fútbol, incluso a determinados niveles, es totalmente incompatible. Somos una veintena, en invierno menos, en verano más.

Algunos le encuentran sentido a su vida sólo ese día de la semana. No importan las audiencias, los premios, las tramas, las taquillas o el próximo proyecto. Importa el fútbol de los miércoles, caiga quien caiga. Todo empezó con la crisis de los 30 y con la demostración a nosotros mismos de que aún podíamos con ese deporte que hacíamos de resaca a los 18 como si nada importase. Pero la realidad es otra. Vamos, como en ‘Días de fútbol’, de David Serrano. Yo en estos momentos me encuentro alejado de los terrenos de juego a causa de un esguince. Tengo los tobillos débiles, como Robben o como Cristiano Ronaldo, pero sin los mismos abdominales o aptitudes para jugar al fútbol. No es el primero y tampoco será el último. Cada vez el tiempo de recuperación es más largo. Una semana antes que yo cayó mi jefe, fruto de una fatalidad a causa de la torpeza (perdón, Paco) de otro guionista. Rotura de cúbito y radio y cinco guionistas vestidos de futbolistas en el hospital La Paz a altas horas de la madrugada. Y no, no penséis que somos unos brutos que vamos con los tacos por delante. No se produce ni una sola entrada. Nos lesionamos solos. Visto que participan guionistas de series de la mayoría del panorama televisivo nacional, una epidemia de lesiones podría acabar con la producción, para gozo de algunos críticos de televisión con blogs en versiones digitales de cabeceras nacionales.

Pero no creáis que somos anárquicos, no, tenemos nuestras reglas no escritas:

– Si no eres guionista y eres bueno no se te permitirá participar en estas pachangas. Cualquier otra combinación posible es aceptada. Si cumples los dos requisitos non gratos, se te hará la vida imposible hasta que desaparezcas.

– Si el día del partido se emite tu serie y además has escrito el capítulo no es un argumento válido para dejar de acudir a tu cita semanal con la hierba artificial.

– Por supuesto, no valen excusas del tipo ‘hace mucho que no mojo y hoy tengo cita’ o ‘es que hoy es el cumpleaños de mi mujer’. Ni siquiera la de ‘tíos, es que está nevando y ha cuajado y estamos a -4º”. Por ahí también hemos pasado. Eres un guionista futbolista y esa nomenclatura te precede.

– Es totalmente ilegal que, si se diera el caso de que varios futbolistas guionistas no han cumplido con las dos normas anteriores y nos viéramos en un número insuficiente para hacer dos equipos, se te ocurra la idea de pedirle echar un amistoso a los del campo de fútbol 7 de al lado. Corres el peligro muy probable de que te endosen una soberana paliza que atente contra tu autoestima. Creedme, ha ocurrido. Y ocurrió que, días después, llegó la noticia de que aquellas bestias físicas constitutían el equipo de fútbol de una asociación gay. Algunos que están lejos de ser homófobos multiplicaron su frustración por dos. Así que de jugar con lo de al lado nada de nada.

– Si en el equipo contrario juega tu productor ejecutivo o coordinador de guión, déjale regatear un par de veces por la banda para que se vea crecido. Si ese día te ha tirado un par de tramas de un capítulo puedes permitirte un furtivo empujón que satisfaga tus ganas de venganza.

– Si estás en paro conviene quedarse a las cañas de después. Se criticará a los que no están, pero también te podrás poner al día de qué series se están haciendo, dónde se necesitan guionistas o, también puede ser que te enteres de que ése al que has lesionado era uno de los que podía darte trabajo próximamente. Hoy no se hacen los contactos en las fiestas o los estrenos. Se hacen en el tercer tiempo.

– Aunque regreses a casa dolorido, derrumbado por las agujetas, con molestias musculares o totalmente agotado, nunca lo admitas delante de tu pareja. Corres el peligro de oir que ya no estás para estos trotes, que eres un frágil y que quién te manda ir a ti con este frío. Por supuesto, siempre que te pregunten di que has ganado y si no has metido gol que tu juego ha sido decisivo para la victoria. Puede suceder que luego tu pareja se entere de la realidad en la siguiente fiesta de guionistas.

– Nunca lleves a los actores de tu serie a jugar. Es arriesgado. Por un lado, tus amigas que nunca antes habían mostrado interés por tus partidos de los miércoles, de repente quieren ir a verte jugar. Por otro, si los actores, aunque mucho mejor preparados físicamente, sufren una lesión importante (Se me ocurre, por ejemplo, una fractura de cúbito y radio) tu serie se irá a la mierda. Sobre todo si se trata de uno de los protagonistas. Y si  el productor se entera de que fuiste tú quien le invitaste recibirás un email de finiquito en tu correo.