El espectáculo de la tortura

Cuando era pequeño, mis amigos y yo no perdonábamos la excursión anual al Museo de Cera de Madrid. Nos lo pasábamos como enanos que éramos. Pero la estatua de cera estrella no era ni la de Emilio Butragueño ni la de Arnold Schwarzenegger. La principal atracción era la sala de toturas de La Inquisición. Había algo de fascinación ante la barbarie y de impresión ante la espeluznante manera de maltratar a los humanos. Era algo que se veía lejos, muy lejos en el tiempo, pero con horror descubrimos que está tan cerca como el propio siglo que vivimos. Hoy la maquiavélica cabeza del ser humano sigue imaginando maneras de torturar a las personas, con el objetivo de sacarles información o, las más de las veces, por el puro placer de hacerlo.

Damien Corsetti fue un soldado estadounidense que se convirtió en el ejemplo para el mundo de torturador en las guerras de Afganistán y de Irak. Sin haber recibido formación para ello, se convirtió en interrogador profesional en la cárcel de Bagram (Afganistán) y Abu Grhaib (Irak). El ejército de Estados Unidos quiso personalizar en él las culpas de algunas ovejas descarriadas de su rebaño, sin reconocer que era el propio sistema militar norteanericano el que provocaba que se produjeran tales aberraciones. Corsetti fue apodado ‘El monstruo’ por algunos compañeros soldados, pero no por su cruel manera de interrogar, sino porque ya llevaba esa palabra (Monster) tatuada en su cuerpo.

El corresponsal del diario ‘El Mundo’ en Washington, Pablo Pardo, conoció a Damien Corsetti, intimó con él, llegó a considerarse amigo de él y lo entrevistó para escribir ‘El monstruo’, un reportaje periodístico publicado por la recién nacida editorial Libros del KO. Los editores son amigos míos, y han sido tan valientes como para lanzarse al vacío creando una editorial en un momento como éste. El corresponsal de ‘El Mundo’ en Washington no es mi amigo, pero eso no quita para que no hable de su obra en este post. Un libro escrito de manera atropellada en su primera parte, y mucho más clarividente en la segunda, sobre un tema que parece sacado de una película, pero que, oh sorpresa, es la cruda realidad.

El libro relata, en una primera parte, la estancia de Damien Corsetti en la cárcel de Bagram, dónde, hasta arriba de jachís, asistía al sinsentido de la guerra y ejecutaba los interrogatorios sin preguntarse si lo que hacía estaba bien o mal. Irónicamente, la guerra sirvió para que se culturizara sobre los países en los que estuvo. Uno aprende qué es el waterboarding, la crueldad informal, la privación del sueño o sixteen to sixty. Más adelante, el soldado Damien Corsetti fue trasladado a Irak. Y allí empezó a replanterarse la legitimación de lo que hacía, la justicia de esa guerra. A través del testimonio de Corsetti, se muestra la chapuza que hizo y sigue haciendo el ejército de Estados Unidos en Irak, la falta total de planificiación y la destrucción por placer. Esto se aprecia muy bien también en la maravillosa serie de David Simon para HBO ‘Generation Kill’, que ahora me estoy tragando. Si después de leer ‘El monstruo’, uno ve ‘Generation Kill’, sin lugar a dudas, uno piensa: esto es lo que de verdad pasaba en Irak en ejército de Estados Unidos. Y sí, tengo pendiente ver ‘Taxi to the dark side’.

El final del libro te cuenta el dramático viaje judicial y burocrático por el que deambuló Corsetti hasta ser juzgado por un tribunal militar.

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Una respuesta a “El espectáculo de la tortura

  1. PARA REENVIAR A TODO EL MUNDO.

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