Cine de verano

Que todavía puedes tragarte una sesión doble. Que, cuando tú estás viendo una película sosegada y con muchos silencios, en la pantalla de enfrente están poniendo una de acción y tú no puedes oír los pocos diálogos que tiene tu film. Que, cada cada diez minutos pasa el tren al lado y te impide oír las palabras clave. Que a tu derecha hay un hombre mayor fumando un puro y te entra la tos cada dos por tres y a tu izquierda unas señoras que se han traído la fiambrera y tu ropa terminará oliendo a filete empanado. Que el río está al lado y, pese a que en Madrid hay ola de calor, tú te quedas pajarito en pantalones cortos y chanclas. Que las adolescentes de la fila de atrás, por estar al aire libre, se creen  que pueden cuchichear cada vez que aparece el guapo… Pero, oye, ¿no es ése el encanto del cine de verano? Pese al excesivo precio de la entrada (5,50 euros). Añoranzas de la infancia.

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Una respuesta a “Cine de verano

  1. Sí, demasiado caro para lo incomodo

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