Microrrelato

Había gastado los ingresos de tres meses. Nueve horas de encierro voluntario en un avión, pese a su claustrofobia crónica. Sed. Bebió tres vasos de agua del grifo en el hotel. En otro país y sin estar acostumbrado, aquello tuvo consecuencias. Llegó tarde al recinto y casi dos horas después del inicio, no resistió más. El estrecho y sucio retrete africano no hacía sino incrementar el malestar. De pronto, la estructura del estadio comenzó a sufrir temblores casi sísmicos. Se asustó. Un grito unánime y atronador vapuleó sus sienes hasta que se hizo comprensible: “¡I-nies-ta, I-nies-ta!”.

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Una respuesta a “Microrrelato

  1. El destino es el destino y no se puede escapar de él.

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