La vida fácil

Tengo dos pequeñas losas que me pesan, cosas de ésas que te apetecería hacer más pero que por falta de tiempo, excusas baratas y exceso de procrastineo no consigo cumplir. Sí, y como ahora está de moda, le echo la culpa definitivamente a internet (blogs, redes sociales, prensa digital, cotilleos varios). La primera de ellas es que leo menos de lo que me gustaría. Y sí, tengo una larga lista de libros pendientes. Y la segunda, que, aunque mi yo guionista no puede creérselo, la realidad es cierta: No he visto todavía ‘The Wire’. Y la tengo comprada original y todo desde hace tiempo. Siempre he pensado que necesitaba tener una semana libre, tipo Navidades o Semana Santa, pero al final, por h o por b, por Entourage o por Mad Men, la casa por barrer. Sí, lo sé, en mi pecado llevo mi penitencia.
 
Se da la circunstancia de que la última novela que terminé de leer el pasado fin de semana, a ratos cortos, eso sí, está escrita por un guionista de ‘The Wire’: Richard Price. Se llama ‘La vida fácil’. A él, al parecer, no le gusta nada que le recuerden o le vendan como guionista de esta serie. Yo no lo entiendo. Richard Price ha escrito varias novelas, tiene ya sus añitos y en su haber como guionista tiene también el haber escrito el libreto de la gran ‘El color del dinero’, dirigida por Martin Scorsese. Vamos, que no es manco en esto. Pero, seguramente, como yo mismo, mucha gente no hubiera comprado la novela si en su portada no pusieran que es guionista de The Wire, aprovechando el tirón de la serie que prometo que veré.
 
 
Para mí, no es una gran obra maestra como producto completo, aunque muchas personas piensas que sí. No hay grandes giros en la trama. A otros incluso les parece que no pasa nada. Lo grandioso de esta novela son los personajes definidos por sus diálogos. Una líneas que, según el propio Price, le salen solas, casi sin pensar. Que grandísimo cabrón. Sin pensar, dice…  Es tan difícil hacer diálogos naturales sin pensar. A veces hay que pensar tanto cada línea, cada réplica, cada ocurrencia, cada bocadillo que te exprimes el coco para que al final resulte que todo te parece una mierda. Y él lo hace sin pensar y requetebién. No sé si morirme de envidia o no creérmelo. No sé tampoco si hace falta haber vivido en Nueva York y conocer a fondo el entorno policial nortemericano para ser guionista de ‘The Wire’, autor de ‘La vida fácil’ y escupir esas frases. Lo que sé es que mi viejo sueño de escribir algún día una novela de verdad se aleja al darse uno cuenta de que es necesario el talento y no el trabajo. Porque el trabajo lo puedo forzar, pero el talento, si lo tuviera, me exige pensar mucho. Bendito Richard Price. Y no, la vida no es tan fácil, cabrón.
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