La historia de Nayem el Gareh y de Marouff

P. La muerte de un adolescente por disparos de la Gendarmería marroquí ha elevado la tensión en la acampada de protesta saharaui cerca de El Aaiún.

R. Hablé con mi homólogo marroquí [Taieb Fassi-Fihri] porque me llamó para felicitarme. Me explicó en qué circunstancias se produjo la muerte de este joven y me dijo que el máximo interés de Marruecos era mantener un diálogo con quienes están en el campamento para evitar un estallido de violencia. Creo que ese diálogo ha dado sus frutos y espero que se pueda hallar una solución.

P. ¿Condena usted lo sucedido?

R. Claro que lamentamos, y así se lo dije al ministro, la muerte de este joven, pero el propio Fassi-Fihri me dijo que iba a ser objeto de una investigación y, hasta que concluya, una mínima prudencia debe imperar a la hora de manifestarme, sobre todo cuando me dio todo tipo de explicaciones sin que yo se las pidiera.

Así se manifestaba la nueva ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, en una entrevista concedida a El País sobre el asesinato de Nayem el Gareh, un chico saharaui que participaba de las protestas contra el no cumplimiento de los derechos humanos en el Sáhara ocupado. Su único delito, ir en un coche que pasó un primer control, pero que no se paró en el segundo. Ni siquiera él conducía. La ministra no quiso condenar el acto, sólo “lo lamentaba” con su amigo el ministro homólogo marroquí, expresiones parecidas a las que lanzaba Otegi o la ‘izquierda’ abertzale hace no tanto sobre los atentados de ETA. Esto sólo indica una vez más que la posición que adopta el Gobierno de España ante el conflicto del Sáhara es pro-marroquí, haciendo la vista gorda ante atentados contra los derechos humanos, siendo, por supuesto, cómplices de las atrocidades de las autoridades marroquíes.

El pasado sábado, bajo una intensa lluvia, unos cuantos nos reunimos allí junto a una improvisada jaima en la Plaza de España de la capital. Los saharauis residentes en Madrid acudieron allí con pancartas para pedir al gobierno que hiciera algo. Allí pude ver algunos rostros conocidos de mi viaje al Sáhara, la pasada Semana Santa. Nos saludamos. La pena es que nos volvieramos a ver en una situación así. También había algunos famosos, los habituales: Willy Toledo, Lola Dueñas, Alberto Amman, Sergio Peris-Mencheta, Javier Gutiérrez… intentando reivindicar la causa. Algunos critican las apariciones e implicaciones de los actores, pero, si no fuera por ellos, muchas veces estas reivindicaciones no tendrían visibilidad. Ellos, como yo, se enamoraron de la causa saharaui cuando, gracias al Festival de Cine del Sáhara, acudieron a los campamentos y comprobaron in situ cómo vivía esta gente. Después se informaron correspondientemente. Cualquiera que vive aquello ve meridianamente claro dónde está el problema y quién es el culpable.

Marouff y su sueño de ser futbolista profesional

Volviendo a mi viaje y a mi serie de Historias del Sáhara, me planteo, por ejemplo, si no hubiera sido Nayem el Gareh el muerto y hubiera sido Marouff. Podría haber ocurrido perfectamente si Marouff no viviera encerrado en el campamento de Smara en la zona que Argelia cede a los refugiados saharauis. Imagino que Nayem el Gareh era tan vitalista como Marouff, un adolescente listo e inquieto que sólo quería cambiar las cosas a mejor, hacer justicia desde la paz.

A Marouff lo conocí el pasado mes de marzo. Pese a su situación económica, vital, identitaria, es una explosión de optimismo. Es el que más habla, el que tiene más ganas de aprender, el que tiene sentido del humor, el que quiere saber de su hermano que vive en España y al que en los últimos veinte años ha visto dos veces. Pero Marouff tiene una gran pasión aparte de su familia: el fútbol. Dos veces a la semana se conecta a Internet en un ordenador comunitario a todo el campamento que va a pedales y está completamente informado de lo que ocurre en España y Europa, sobre todo en lo que concierne a las ligas europeas. Sobre todo en lo que concierne al Real Madrid, su equipo preferido. Cuando pienso en Marouff sonrío. Y, no sé por qué, cuando pienso en Nayem el Gareh pienso en Marouff y, entonces no sonrío, porque pienso que me habría caído igual de bien que Marouff. Me pregunto de qué equipo sería Nayem el Gareh.

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Una respuesta a “La historia de Nayem el Gareh y de Marouff

  1. Amigo Luis, la política es el arte de llevarte bien con quien te interesa. Un aplauso para Toledo y aquellos que no van al Tercer Mundo con Un fotógrafo o una cámara al lado.

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