¿Y si lo dejo todo?

Este verano estuve una semana viajando por Irlanda y dos de esos días dormí en la casa de la foto de abajo. Todos los que íbamos quedamos encantados con el sitio: unas vistas espectaculares, un remanso de paz, unas habitaciones coquetas y limpias, unos desayunos abundantes y exquisitos y, sobre todo, un trato espléndido.  Esta casa de campo es regentada por una familia irlandesa. En un ala de la casa está su vivienda y en la otra las habitaciones que alquilan. Los niños pequeños son felices porque tienen un enorme jardín con un campo de fútbol gaélico en el que poder disfrutar de su deporte favorito. Durante el invierno viven de las vacas que crían. No, no es que esté haciendo publicidad de este lugar, aunque si vais a ir a Irlanda a visitar el anillo de Kerry os lo recomiendo (podéis encontrarlo aquí), es porque hizo renacer en mí la sensación de abandonarlo todo y montar algo así. Creo que todo guionista (y, ya lo sé, no sólo guionistas) tiene alguna vez este deseo en su interior.

No sólo es por la inestabilidad de este trabajo, porque no siempre escribes lo que a ti te apetece, porque muchas veces Madrid ahoga (sobre todo en verano), ni porque estás harto de atascos a las siete de la tarde. También es por esa sensación utópica que todo guionista tiene de que si alguna vez tienes la tranquilidad adecuada, el lugar propicio y el tiempo necesario, podrás escribir tu solo esa gran serie o ese largometraje que lo va a petar. Y, mientras tanto, sobrevivives con lo que te dejan los findesemaneros de ciudad que viven igual que tú vivías antes de irte al campo. Pero claro, para comprar una casa de campo y obrarla hace falta dinero, tiempo y esfuerzo. Y para que yo escriba la serie del siglo o en largometraje que lo pete hace falta talento y suerte. Así que, a seguir oliendo a tubo de escape en el foro.

Unos amigos, más utópicos, idealistas y, sobre todo, mucho más valientes que yo, se han entrampado y han luchado contra la burocracia y los permisos para cumplir un sueño: abrir una librería y, sobre todo, vivir de ese negocio en estos tiempos que corren. Estos TIPOS INFAMES, han habilitado un espacio libería donde se puede tomar café, catar vinos, visitar exposiciones, ver proyecciones y, sobre todo, comprar, leer o escribir libros. ¿Ilusos? Sí, pero con dos cojones. Ahora yo me imagino que esa es mi casa rural y allí puedo escribir la serie que lo pete mientras observo la fauna mongola malasañera y guirilandia desfilando por la librería. Si queréis ser partícipes lo tenéis en la calle San Joaquín, 3 MADRID.

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3 Respuestas a “¿Y si lo dejo todo?

  1. ei man, como andas? No se porqué pero es la primera vez que cayó aquí en tu blog! Fantástico! Bueno, ahora me voy para poder leer lo que todavía estaba perdiendo. Abrazo aí!

  2. Pues nada, si lo dejas todo nos iremos de vacaciones a tu casa rural igual que ahora vamos a tomar vinos y a comprar libros donde los Tipos Infames

  3. Murillo… ¡a infame no te gana nadie!. Tranquilo que últimamente la musa vuela bajo y es posible agarrarla por los pelos y vejarla.

    Agradecidos y siempre suyos

    Tipos Infames

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