En la génesis, en el origen

Han pasado un mes y nueve días desde que publiqué mi última entrada, pero no, no he estado todo este tiempo de vacaciones, simplemente me he estado reseteando, formateando mi disco duro para pasar página definitivamente a mi anterior trabajo y eso no lo conseguí hasta que no pasó el festival de televisión de Vitoria, en el que disfruté de la proyección del primero de los últimos siete capítulos de El Internado y constaté que había bastante gente a la que todavía le seguía interesando la serie. A los mejor eran todos los que son.

Unas copas y unos kilómetros de carretera después toda mi relación con El Internado había llegado a su fin. Sólo me queda ver los capítulos cada lunes, hoy incluido, y mirar al día siguiente los datos de audiencia, pero ya no como una cuestión de supervivencia, sino buscando un ramalazo de autoestima.

¿Y AHORA QUÉ?

Ni yo mismo lo sabía, pero hace una semana que trabajo en otro proyecto desde el origen, casi desde la génesis. Pero… ¿en qué condiciones? Analicemos las diferentes posibilidades de iniciar un proyecto.

Proyecto de idea propia: Normalmente es el ideal, pero es difícil que funcione. Un equipo de guionistas, pagados por una productora o por iniciativa propia, tienen una idea y deciden empezar a trabajar en la biblia, en los personajes y en el capítulo piloto. Una vez que lo tienen a su gusto, acuden a una cadena de televisión a vender el proyecto. El directivo de la cadena les dice que sí o no o que lo cambien por completo. Puede decirles al principio que sí, marear la perdiz y luego mandarlos a tomar viento fresco. Pero no, este no es el caso. Éste era el caso de otra serie en la que sí iba a trabajar y me apetecía mucho.

Proyecto de encargo de la cadena. En este caso, la cadena rastrea su programación. Ve qué tipo de serie le falta y qué formato cree que necesita el mercado. Por ejemplo, una serie profesional o una sit-com. El equipo de guionistas destinados a crear la serie tiene entonces más acotado el trabajo y se pone manos a la obra. Existen muchas posibilidades de que la cadena te lo compre puesto que ha sido ella la que te ha hecho el encargo. Sólo tienes que emplear el dinero y el tiempo necesario hasta dar con la tecla que le guste.

La cadena compra los derechos de una serie de otro país y te pide que la adaptes. Corres el riesgo de que la serie original no te guste un pimiento, pero tienes mucho ganado a la hora de venderla. A priori. También puede ser que caigas en el equipo destinado a recrear esta serie después de que más de 10 guionistas  hayan pasado por el proyecto sin dar con la tecla, se hayan empezado a construir los decorados sin tener capítulo piloto y, no sólo eso, el cásting ya esté contratado y no puedas siquiera pensar en personajes nuevos o distintos.

¿A que no sabéis en cuál de las opciones me hallo? ¡Toma reto!

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