Esperando a Septiembre

En relación con el post anterior y sin que esto ocurra siempre, aunque sí una gran parte de las veces, no siempre escribimos lo que de verdad nos apetece. Todos tenemos un sueño. A todos nos gustaría escribir en tal serie americana, crear una serie rompedora, innovadora, diferente con éxito de crítica y público, hacer cine o dirigir tu propia peli. Vamos, que somos prostitutos/as la mayoría de las veces. Afortunadamente ahora mismo no me encuentro en ese punto. Hace unos años coincidí en un equipo creativo para dar con esa serie rompedora, innovadora, diferente (pero, recordemos, que a la vez no fuera diferente, según el productor) con Tina. Cuando la conocí, ella lo tenía claro: quería dirigir su propia peli. Los trabajos que iba realizando tenían un objetivo final.

Tina tenía un plan mental muy bien trazado mediante el cuál los sucesivos trabajos de guión en series de televisión y los cortos que iba autoproduciéndose y realizando tenían como clímax la tan ansiada primera peli. Tina es cabezona, pero esa cabezonería le hace ser perseverante, trabajadora, detallista. Es muy analítica y no quiere que nada escape a su control. Gran parte de su vida estaba orientada a ese gran sueño. Por eso, aprovechaba los escasos días que tenía de vacaciones para rodar sus cortos o inmiscuirse en la historia de su primer largo. No había lugar para otro tipo de ocio. De lo que la traté trabajando con ella y de la amistad que ha permanecido (a pesar de todo lo que nos peleamos en su momento por una serie, que, por cierto, no salió, como casi todas. En eso tampoco fue diferente), pude constatar que tenía una cosa muy valorable: es valiente, tiene ovarios.

Por este motivo y para no dejar que se le escapase su sueño, hace algo más de un año decidió aparcar la televisión e intentar abrirse camino en ese casi imposible mundo que es el del cine (donde, generalmente, se gana menos y se tiene aún menos estabilidad). Pero no, no tenía productor. Decidió autoproducirse. No, no tenía un duro. Sólo algunos ahorros, pero no los suficientes como para levantar un proyecto de un millón de euros, evidentemente. El guión de televisión da para mucho menos. Y pensó: “¿Para qué están los amigos?”. Primero se puso a escribir sobre lo que le salía de dentro y, presumo, sin ver la peli, que lo que le salía de dentro es lo que más le obsesiona. Los guionistas tendemos a ello, a escribir sobre nuestras obsesiones, muchas veces sobre nosotros mismos. Pensó en la película más barata posible, hizo que unos cuantos amigos se enamoraran del proyecto y lleva un año metida en ello, lidiando con todos los procesos de una película. Se ha gastado todos los ahorros y no le queda ni un euro. Tiene deudas. Pero ha terminado su peli y ha logrado su sueño. Ahora, con el producto hecho, falta que alguna distribuidora o productora se interese en él.

El teaser tiene muy buena pinta y dan muchas ganas de verla. Al menos, para mí. ¿Para vosotros no? A mí sólo me queda decir una cosa: ‘Olé tus ovarios, Tina’.

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4 Respuestas a “Esperando a Septiembre

  1. …esto ha sido un final del día totalmente inesperado. Muchas gracias, Luis.

  2. Seria interesante tener una sinopsis de la peli

  3. ¡¡¡Mucha suerte, Tina!!!

  4. Pingback: Breves | El Niño Melón

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