¿Y tú a qué vas al cine?

Hace unos días vi en el cine ‘Ciudad de vida y muerte’, la película que le arrebató la Concha de Oro del Festival de San Sebastián a la hispanoargentina ‘El secreto de mis ojos’. No la vi en la ciudad donostiarra, pero sí tuve ocasión de escuchar en los corrillos del María Cristina lo injusto que había sido el veredicto y cuánto se merecía la cinta de Campanella el galardón. Que la película protagonizada por Darín es una gran obra lo digo yo y lo dice la Academia de los Oscar, que para eso le concedió uno. Pero después de ver la peli china, la de Lu Chuan, creo que el premio fue concedido merecidamente. Su fotografía es excelsa, su ausencia de música la hace sobrecogedora, su ritmo lento y desesperante, lo cual acompaña al argumento haciendo que penetre emocionalmente en ti lo que el director pretende que penetre. Es desgarradora, dura, brutal, espeluznante, macabra, arrebatadora, directa al estómago, a las visceras o lo más cruel y zafio del sentimiento humano, incluso tiene ciertos toques sados para quien se acerca a la sala. Y todos esos adejetivos, que para mí son positivos, para mi habitual acompañante al cine son radicalmente lo contrario.

Y esto, muchas veces, tiene que ver con los gustos. Pero, más que con los gustos, lo que importa es lo que a cada uno le mueve a ir al cine. ¿A qué vas tu al cine? ¿A evadirte, divertirte, reír, imaginar que eres quién no eres, emocionarte, encontrar el final feliz, buscar lo postivo y olvidarte de la película después de haber salido? ¿O a que te cuenten la verdad, te lleguen al estómago, te remuevan, tu sentimiento de identificación te haga pensar, reflexionar, plantearte dudas, elaborar hipótesis, incluso a veces plantearte tu propia existencia? Obviamente, estoy hablando de extremos. Si me hago la pregunta directamente a mí mismo, probablemente diría que voy a las dos cosas, y aunque las dos me satisfacen, el sentimiento de que una película me ha llegado tiene que ver generalmente con el segundo interrogante. Quiero que una película me llegue y deje pensando en ella durante días. Y eso, aunque hasta este punto de lo escrito aquí pueda desprenderse lo contrario, puede suceder también con una comedia.

Voy a hacer una ejercicio. Voy a enumerar una serie de deseos que incoscientemente interiorizo cuando decido que quiero ver una película. Me gusta que me soprenda, que me haga reír de manera inteligente (lo cual no deja de ser una sorpresa), que me haga sonreír, que me haga llorar, que me emocione, que me plantee debates internos, que me dé miedo, que me haga agarrarme al sillón, que me haga sonreír, que ame a los personajes, que sienta que ellos me aman a mí, que me llegue directa al corazón, o al estómago, que sea de verdad (sea comedia o drama), que sea malrollista pero bien hecha, que sea buenrollista sin ser cursi, que me identifique los personajes y eso me guste o lo odie, que aprenda, que me sorprendan los diálogos, que cuando haya algo que no me crea inmediatamente me lo crea porque me de cuenta de que la realidad supera la ficción, que manipulen si lo hacen con ingenio, que no me engañen, que no me mientan, que sean honestos. ¿Difícil reunirlo todo en una película, verdad?

De ente todos estos deseos, hay uno, o dos, que no comparto con la persona con la que más voy al cine. El de que sea malrollista, pero bien hecha. Y el de que me dé miedo. A veces he utlizado las estatagemas más burdas para engañar a mi acompañante. “¿Vamos a ver esta película que me han dicho que cojonuda? Va de periodismo”. Y luego es una película de terror ambientada en el periodismo. “¿Y está que ganó en el Festival de San Sebastián? (Así, sin dar más detalles)”. Y luego es la peli china (y no china) más malrollista que he visto nunca. Pero bien hecha. Ejemplos de pelis malrollistas que me gustan son ‘Closer’ y ‘Revolutionary Road’. Yo creo que hay mucha gente que las critica porque les remueve cosas que no querían plantearse. Es decir, son buenas. Luego están ‘La cinta blanca’, ‘Precious’ y ‘Ciudad de vida y muerte’, por decir algunas recientes. Algunos las caralogan de pornografía emocional. A mí me gustan.

‘Ciudad de vida y muerte’ no cambiará tu vida, pero serás capaz de ver lo que el ser humano es capaz de hacer para deshumanizarse, incluso más que las noticias de sucesos de los telediarios y los casos de pederastia de la iglesia. Porque la persona, cuando se vuelve masa, ya no es persona.

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5 Respuestas a “¿Y tú a qué vas al cine?

  1. De las películas que has nombre sólo vi “El secreto de sus ojos” yo que conozco el cine Argento te puedo decir que es una obra de arte. Hace años que en la Argentina no se veía una película tan buena. Bien que tiene merecido todos los premios que le otorgaron. Y me hiso volver después de varios años al cine argento, saludo.-

  2. Bonito, Lusi, bonito

  3. ups! quise decir Luis

  4. El secreto de sus ojos para mí fue una de las mejores del año.

  5. Difiero de vosotros. Para mí, “el secreto” no pasa de una peli que está bien y punto. Como el Lector o Suter Aisland.

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