10 razones por las que mereció la pena ir

Vosotros cuatro que me leéis y me seguís, siento haberos abandonado a lo largo de las últimas dos semanas. Seguramente habéis sido más felices. Yo sí lo he sido. Primero no escribí porque otras obligaciones remuneradas me lo impidieron. Obligaciones que van a dificultar mi regularidad sobre todo a lo largo de los próximos cuatro meses. Después, porque he pasado cinco días en los campamentos de refugiados del Sáhara, abandonados en un territorio cedido por Argelia. Ha sido una experiencia irrepetible (bueno, espero que se repita) por muchas razones. De hecho, voy a dedicar una serie de posts a los que voy a denominar ‘Historias del Sáhara’ a describir situaciones y personas que me ha impresionado vivir y conocer. Como aperitivo y para decir que ya estoy aquí, quiero lanzar diez puntos por los que creo que ha merecido la pena esta visita…

– Por aprender de la generosidad y la hospitalidad de los que no tienen nada.

– Por disfrutar de una puesta de sol en el desierto y de la inmensidad de las estrellas observadas desde la arena al lado de una haima.

– Por la aventura de viajar durante unas horas desierto a través en un Land Rover de 1979 que perdía agua y no tenía dirección asistida y, a pesar de eso, no sentirme en peligro por confiar plenamente en alguien a quién había conocido tan solo unas horas antes.

– Por aprender cuatro palabras en Hassania y poder comunicarme con los locales en su propia lengua y ver su cara de felicidad al ver que intentas adaptarte al terreno.

– Por conversar sobre diversos temas de actualidad mundial con personas que lo único que conocen es el scirocco y los golpes de calor, pero que se convierten en esponjas cuando ven a un enserani.

– Por haber conocido a Abdalahe, un niño deficiente que, sin saberlo, me ha hecho ser mejor persona, al menos hasta que se me pase la resaca sahariana.

– Por haber sido capaz de tomar té tras té en un lugar en el que nunca pasa nada, un auténtico ritual que dura más de una hora.

– Por haber visto tantos niños, muchos, numerosos, porque, claro, como en el Sáhara el tiempo sobra y no tienen internet, ni casi televisión ni una vida laboral intensa, han llevado hasta la saciedad el espíritu de mayo del 68: haz el amor y no la guerra. Y llevan tiempo sin hacer la guerra, aunque muchos consideran que tienen motivos de sobra para hacerla. Y hace falta querer hacer mucho el amor cuando no existen duchas ni tazas de water en los baños.

– Por el extraordinario sentido de la responsabilidad que transmiten.

– Porque para decir adiós dicen bye bye y ni siquiera saben que es una palabra inglesa.

Y no ha merecido la pena por una enorme y poderosa razón. Porque cuando nos vinimos ellos se quedaron allí. En la inmensidad de la nada. Sin un lugar en el mundo.

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Una respuesta a “10 razones por las que mereció la pena ir

  1. Ni una sola de las diez razones que das por las que ha merecido la pena ir al Sáhara, deja de ser una buena razón para haber ido )permíteme esgte juego de palabras). Todas ellas se resumen en una: la satisfación personal que produce interesarte por esa buena gente y darle, al menos por unos días todo el cariño que rezuma tu relato.

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