España funcionata bien

Siete menos veinte. Como siempre, a última hora, termino de preparar, imprimir y firmar todos los documentos. Sé que cierran a las siete y que éstos no admiten un despiste. Apago el ordenador, abro la puerta, repaso mentalmente: llaves, cartera, casco, guantes, carpeta de documento. El ascensor estropeado, bajo corriendo los cuatro pisos de mi edificio arriesgando mi maltrecho tobillo a causa de un esguince. Salgo a la calle. Mierda, he olvidado el abrigo. No todo iba a ser perfecto. Ya sólo falta que la motillo no arranque. Pero esta vez responde. Son las siete menos diez.

Calle San Bernardo dirección Gran Vía. Hago el giro ilegal delante de un agente de movilidad fosforito y enfilo la Centenaria dirección Cibeles. Se me congelan los riñones. Destino: Registro Civil de la Comunidad de Madrid. Aparco a trancas y barrancas en una acera después de que un taxi me roce el tubo de escape. Uf, de ésta me he librado. Una guardia de seguridad me ametralla con una mirada de comotardesmasde5minutostesacolaporra. Abro la puerta y adoro la escena. Cinco funcionarias del registro agotan con cara de mequieroirya sus últimos cinco minutos. Soy el único ciudadano no trabajador del estado en la sala. Nadie más espera número. Me acerco al mostrador situado debajo de un cartelito que pone ‘Registro’. Repito, no hay nadie más, excepto esas señoras merecedoras de tener un grupo en Facebook.

SEÑORA DE AGRIO GESTO

No has cogido número.

NIÑO MELÓN

Ya, pero es que no hay nadie.

Entiendo por su largo silencio que a pesar de que los números son necesarios para hacer cola, en esa sala y, por sus santos ovarios, hay que coger número. Miro el solitario reloj de la pared. Siete menos tres. Me acerco a la maquinita. Con los nervios presiono el número para el apartado de atención al ciudadano. Automáticamente una señorita se coloca debajo del cartelito de ‘atención al ciudadano’, situado justo al lado del de ‘registro’.

SEÑORITA DE ATENCIÓN AL CIUDADANO

¿Qué quiere?

NIÑO MELÓN

(Me creo que no tengo por qué ustear a nadie) Verás, quería entregar la documentación para solicitar la beca de guión de largometraje de la Comunidad de Madrid.

SEÑORITA DE ATENCIÓN AL CIUDADANO (muy atenta)

Eso lo lleva el departamento de registro, tienes que coger otro número.

Giró mi ángulo de visión diez grados y allí veo a la señora de gesto agrio departiendo con un grupo de cotorras sobre si van a tomar cervezas en el bar de al lado. Miro a mi alrededor. Sigo siendo el único cliente. La hora, menos dos minutos. Presiono rápidamente el boton de registro. Y corro con mis papeles hacia la señora de gesto agrio que hace un fracasado intento por endulzar su inexistente sonrisa. Le repito la cantinela de la beca de guión de largometraje. Sin mediar palabra, le entrego la documentación y me entrega un formulario para que lo rellene.

SEÑORA DE GESTO AGRIO

¿Para qué consejería es?

NIÑO MELÓN

Supongo que para la Consejería de Cultura.

SEÑORA DE GESTO AGRIO

Póngalo en el formulario, por favor. Ah, y rellénelo rápido.

NIÑO MELÓN

Tiene boli. Es que con las prisas…

Sus señoras chismosas se impacientan. A un señor que vaya usted (aquí sí que usteo) a saber si venía desde el extrarradio para resolver unos papeles importantes no le permiten la entrada. Es tarde. Mierda, el boli no pinta. Noto en mi cuello el peso de la presión del funcionariado. A ellos ya se les ha caído con el lápiz, pero yo, sin aliento, con mano temblorosa relleno de la manera más veloz posible el formulario con temor a meter la pata y tener que pedir otro ejemplar. Termino y se lo entrego.

SEÑORA DE GESTO AGRIO

Ahora haga una fotocopia del formulario. Puede hacerla en aquella máquina de allí.

Miro hacia la fotocopiadora como si mirara a un reto. Me acerco. Me acuerdo de que en la documentación no he incluido la fotocopia de mi dni, necesaria para la solicitud. Pienso en aprovechar la oportunidad. Es gratis. Pero no, no es gratis. Para los no funcionarios la fotocopia sale a diez céntimos. Imagino cuánto se ha ahorrado cada uno de los funcionarios en fotocopiar Millenium porque ellos sí que las hacen gratis. Hago la copia del formulario y de mi dni y se la entrego. Me hago un lio para devolver el boli. Ahora es a mí a quien se le cae. Cojo mis cosas y me voy sin recibir amable gesto alguno. Cuando llego a la moto con la sensación de haber estado sometido a una estrés inútil porque seguro que se me ha olvidado algún papel y, ni de coña, me van a dar la beca, me doy cuenta de que me he olvidado el casco en el escritorio de la señora del gesto agrio. Intento volver a entrar, pero la segurata no me deja. Le explico lo del casco y tal. En la sala, sólo veinte segundos después, no queda ni la señora del registro, ni la señorita de atención al ciudadano ni las señoras chismosas que se fotocopian Millenium gratis. Sólo yo. Y mi casco. Enfilo con mi moto la Gran Vía de nuevo hacia mi casa. Y llego a la conclusión de que España funcionata bien, a pesar de la crisis o provocando la crisis.

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Una respuesta a “España funcionata bien

  1. Guarda el post, porque es una excelente escena para cualquier guion

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